Galletas Príncipe Double Choc

No se cuantas veces durante el día de hoy y ni que decir tiene que durante todas estas Navidades me he dicho: “Lara, deja de comer chocolate“, “Esta es la última galleta que me como”. Pero no hay manera, hay dulces everywhere. En el salón de estar hay una bandeja con dulces sobrantes de Nochebuena y Navidad (que probablemente se rellenará mañana para Nochevieja), a cualquier sitio que vas o persona que visitas te ofrece un bombón, polvorón… y por si esto fuera poco por una razón o por otra esta mañana ha llegado a mi un paquete de galletas Principe doble choc, con una pinta deliciosa.

Vale, a la bandeja de dulces navideños en el salón puedo evitarla, pero a este paquete de galletas ¡me es imposible! He ido, he venido, he entrado, he salido… y el paquete abierto ahí estaba. ¡Que no! Que esta mañana he dicho que era la última…

Al final he visto que no he sido la única en sucumbir al paquete y ya sólo quedaban 4 galletas Príncipe double choc así que he tomado una decisión: ese paquete de galletas representa un problema, el cual hay que hacer desaparecer. El modo más sencillo es cortar por lo sano y tirar por la ventana el paquete de galletas y ya está, pero también el más incívico y cobarde.

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Los problemas hay que afrontarlos, superarlos y después vivir sin ellos. Así que, ¡a tomar por culo! Con mucha paciencia, me he comido una a una todas las galletas que quedaban en ese paquete. Ya no hay galletas, ya no hay problema. Ahora toca trabajar para no sucumbir ante ninguna otra tentación.

¿Una filosofía para el 2013? Quizás, estoy estudiando varias, hasta que encuentre la más adecuada. De momento, a ver como digiero esta cantidad de chocolate forzada…

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Publicado en Antiguas

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